Decálogo para comunicar ciencia en redes sociales

Las redes sociales junto a los vídeos son la principal fuente de información (científica) de los más jóvenes y son una herramienta fundamental en cualquier estrategia de comunicación (científica). Sabemos que no existen fórmulas mágicas para triunfar en ellas, pero sí que existen una serie de recomendaciones que nos pueden facilitar el trabajo.

Si eres investigador o investigadora y ya te has convencido de apostar por las redes sociales para comunicar tu investigación, echa un vistazo a la guía La Comunidad Científica ante las Redes Sociales, publicado por 5 personas expertas en comunicación científica: Ignacio Fernández Bayo (@ifbayo), Óscar Menéndez (@omenendez), Javier Fuertes, María Milán y Rosa Mecha (@otri_ucm). En ella encontrás información sobre el universo de las redes sociales y su vínculo con la ciencia, las redes más usadas (spoiler: Twitter y ResearchGate), consejos para gestionarlas mejor, herramientas, influencers del ámbito científico y este interesante decálogo de buenas prácticas para divulgar ciencia en redes sociales. 😉

Buenas prácticas para comunicar ciencia en redes sociales

  1. Planificación

Conviene determinar bien nuestros objetivos en cuanto a los contenidos, la gente a la que nos dirigimos de forma preferente y las metas a alcanzar. Puede ser idóneo empezar por una sola red social, que en el caso de la comunicación científica puede ser Twitter, para ir ampliando después a otras redes y conseguir así multiplicar nuestra presencia.

  1. Dedicación

Conviene utilizar las redes sociales con regularidad y dedicarles un tiempo diario, cuya duración mínima se cumpla rigurosamente. Al principio con precaución y escuchando, estableciendo contactos y después participando activamente. Pero siempre debemos ser regulares, procurando no tener altibajos en nuestra presencia, y buscar las mejores horas para llegar al público que nos interesa. Para ello puedes usar herramientas automáticas, pero no abuses de ellas, a veces nos juegan malas pasadas.

  1. Personalidad

Aunque con frecuencia se encuentran perfiles que ocultan a quien está detrás, no practiques ni fomentes el anonimato, especialmente si pretendes comunicar ciencia y, en particular, tus áreas de investigación. El objetivo es también que tú te conviertas en una fuente de información respetable y respetada. Pero cuida tu privacidad, no conviertas tu vida en un espectáculo y separa el ámbito personal del profesional, salvo que lo hagas de forma controlada.

  1. Educación

No habría ni que citarlo, pero las redes a veces se llenan de comentarios insultantes y desabridos. Discute, pero de forma educada y justifica con argumentos, no con principios de autoridad. Piensa un momento antes de enviar, especialmente cuando estés debatiendo. Y si sientes que estás especialmente caliente, piénsatelo dos veces.

  1. Respuestas

Conviene contestar siempre a los comentarios y menciones que te hagan (aunque sea con un simple “me gusta”), incluso a los negativos. Esa costumbre ayuda a establecer nuevos contactos o reforzar los existentes y contribuye al diálogo. Y atiende siempre a quienes te pregunten o pidan información, es gente interesada en lo que haces y en lo que conoces.

  1. Errores

Si crees que te has excedido o has enviado un mensaje erróneo (o que hubieses preferido no enviar) pide disculpas, pero no lo borres, salvo casos de gravedad, porque puede ser tarde para hacerlos desaparecer.

  1. Mensajes

Comunica ciencia de forma comprensible, atractiva, con un arranque que consiga que la gente se fije. Cuenta anécdotas, algo de historia, el contexto que permite entenderlo, sus aplicaciones, actuales o futuras (pero sin generar expectativas falsas) y cualquier otra fórmula que se te ocurra. Y no olvides incluir imágenes, links, y citar a quienes pueden estar especialmente interesados en tus temas o en tu actividad.

  1. Competencia

Ten siempre presente que estás compitiendo con otros científicos o divulgadores por la atención de miles de personas. Las redes sociales son un espacio-tiempo darwinista, donde sólo consiguen sus metas unos pocos, pero no hables mal de tus competidores; a veces pueden ser incluso tus aliados.

  1. Desinformación

Los bulos sin fundamento circulan con profusión por las redes, así que no contribuyas a la difusión de spam, noticias falsas o publicidad. Antes de reenviar piensa si es aceptable la información y si tienes dudas es mejor contrastar antes. La rapidez es importante, pero la veracidad mucho más. Si puedes, intenta difundir los argumentos y datos que rebaten esos bulos para frenar su difusión.

  1. Naturalidad

En definitiva, la clave de una acertada presencia en redes sociales es esta máxima: compórtate como lo haces en la vida real.

Por mi parte, añadiría uno más, “sentido común”… que muchas veces brilla por su ausencia. 🤦‍♀️🤦‍♂️


Fuente: FERDÁNDEZ BAYO, Ignacio; MENÉNDEZ, Óscar; FUERTES, Javier. La Comunidad Científica ante las Redes Sociales. Guía de Actuación para Divulgar Ciencia a través de ellas. Universidad Complutense de Madrid, 2019.

Foto portada: Pixabay


 

Lydia Gil

Autora del blog "Social Media en Investigación" que tiene como objetivo fusionar la ciencia y las redes sociales, y dar a conocer proyectos de divulgación científica. Soy una apasionada del mundo digital y me encanta (re)descubrir cosas cada día.

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