Helena García Cebollada, bioinformática | #CienciaArcoíris

Hoy en #CienciaArcoíris: visibilizando la diversidad (2ª edición) conocemos a:

Helena García Cebollada, bioinformática

Me llamo Helena García Cebollada y soy una investigadora y activista trans no binaria y lesbiana. Estudié Biotecnología y el Máster en Biología Molecular y Celular en la Universidad de Zaragoza. Actualmente estoy realizando el doctorado en el Instituto de Biocomputación y Física de los Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza sobre la predicción de los efectos de las mutaciones en proteínas a través de simulaciones de dinámica molecular y técnicas básicas de Machine Learning. En cuanto al activismo, formo parte de la Asociación Rebelión Feminista y del colectivo Purna.

¿Por qué es importante visibilizar el colectivo LGTBIAQ+ en el ámbito científico?

La visibilización del colectivo LGTBIAQ+ y de otras minorías es necesaria para lograr una ciencia más diversa al mostrar referentes de que sí se puede ser LGTBIAQ+ y científique. Esto es deseable no solo para tener una sociedad más inclusiva sino para el propio avance de la ciencia. El tener mayor diversidad de miradas en la ciencia hace que se planteen hipótesis y preguntas más diversas y que se eviten sesgos (de género, por orientación, raciales…), lo cual facilita un avance más rápido de la ciencia y la tecnología para toda la sociedad, no solo para el varón cishetero blanco de mediana edad (como ha pasado durante mucho tiempo con los ensayos clínicos)

¿Has sufrido discriminación en tu laboratorio o centro de trabajo? ¿Lo denunciaste?

Personalmente, más allá de los chistes tránsfobos o machistas antes de decir públicamente que era una chica trans, no he sufrido ningún tipo de discriminación directa de la que haya sido consciente, mi grupo de investigación me ha dado mucho apoyo en todo el proceso. No obstante, soy consciente de que la mayoría de discriminaciones son más sutiles, “invisibles”, y que probablemente me encuentre con ellas conforme avance en la carrera en forma de procesos de selección, similar a lo que ocurre con las mujeres en STEM, pero con menos casuística y, por lo tanto, menos estudios al respecto. Al tratarse de mecanismos invisibles y de dinámicas sistémicas, son prácticamente invisibles de denunciar, solo podemos visibilizarlos y promover medidas para detener dichas dinámicas.

¿Cómo podemos lograr una ciencia más inclusiva?

Para hacer la ciencia más inclusiva hay que cambiar cosas tanto desde fuera como desde dentro de la ciencia. Es evidente que si la sociedad no se vuelve más inclusiva, la ciencia tampoco lo hará, y que para ello debe haber un esfuerzo activo por eliminar el prejuicio sobre las personas LGTBIAQ+, tanto a nivel activista como con apoyos legales, como ocurre con la discriminación positiva en el caso de la mujer. Si existe un prejuicio negativo hacia un colectivo, no se le va a dar la oportunidad de estar en puestos de responsabilidad para ayudar a desmontarlo, por lo que va a seguir existiendo el prejuicio y así, la inacción perpetúa el statu quo discriminatorio.

Desde dentro de la ciencia, hay muchas cosas que replantear tanto sobre la investigación que se realiza en sí como sobre el sistema académico. Por un lado, hay que ser conscientes de que la investigación en la que el colectivo LGTBIAQ+ (o partes de él) es el objeto de estudio puede tener un gran impacto sobre la vida de estas personas, tanto positivo como negativo, y por ello no puede separarse de la responsabilidad social que conlleva, ni realizar interpretaciones a la ligera sin tener en cuenta el sesgo cisheteronormativo que pueda tener la persona responsable de la investigación. Para esto también es importante la diversidad en ciencia.

En cuanto al sistema académico, es un hecho más que demostrado que, conforme se asciende en la jerarquía académica, el porcentaje de mujeres va disminuyendo. Probablemente esto también ocurra con las personas LGTBIAQ+. Estamos en un momento en el que es necesario replantearnos los criterios de selección, aquellos que nos hacen pensar que una persona es válida en ciencia, que tradicionalmente han sido diseñados por y para hombres blancos cishetero normativos. Para favorecer la diversidad, también debe haber diversidad en los órganos que establezcan dichos criterios.

Y no podemos olvidarnos de la precariedad, algo contra lo que debemos luchar tanto desde dentro como desde fuera de la ciencia. Esto no es una reivindicación puramente LGTBIAQ+, pero está claro que, con la interseccionalidad, nos afecta especialmente. Si ya hay problemas sistemáticos con la salud mental en los comienzos de la carrera investigadora, en el colectivo se acentúan aún más. Si hay falta de contratos dignos, el prejuicio (muchas veces inconsciente) nos va a dejar fuera de los pocos que haya disponibles. Luchar contra la precariedad también es luchar por el colectivo.

¿Apuestas por la divulgación? ¿Qué te motiva a hacerlo? ¿Cuál es tu formato preferido?

Por supuesto que sí, la divulgación es clave para que la ciencia sea accesible a toda la sociedad y, por tanto, valorada como debería. Creo que como comunidad científica nuestra labor no es solo la de aumentar el conocimiento, sino también la de llevar ese conocimiento de manera accesible a toda la sociedad. Sobre todo he colaborado en divulgación desde las sombras, en la organización de eventos como Pint of Science en Zaragoza o el congreso anual de Biotecnología BAC Zaragoza 2021. Aunque he hecho algún hilo divulgativo en Twitter, mi vena de actriz amateur y cantante hace que prefiera formatos musicales, como las Astrocoplas de Natalia Ruiz Zelmanovitch y Manuel González o Cienciavisión, y también charlas presenciales más cercanas como las que habitualmente se realizan en Pint of Science. Ver a la gente y que la gente vea que les científiques somos personas exactamente como ellas me parece una de las mejores formas de divulgar y de fomentar el interés por la ciencia.

¿Quién es tu científico/a/e favorita?

La primera científica histórica que me viene a la mente es Hedy Lamarr, por su doble faceta de actriz e inventora, además de ser bisexual. Sin embargo, hoy día mi científica favorita es Juani Bermejo, que ya participó en la edición pasada de Ciencia Arcoíris, no solo por la calidad de la ciencia que desarrolla (de la que no dudo, pero tampoco puedo decir mucho al no ser mi campo), sino por su perspectiva sobre la ciencia y por sus esfuerzos por hacer de la ciencia un espacio más inclusivo y más cooperativo, generando redes y grupos de apoyo.

Perfiles en redes sociales

Instagram/Twitter: @elhectro2

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