¿De qué sirve investigar si no se comparten los hallazgos? ¿Si no se dan a conocer? Comunicar ciencia va más allá de exponer metódicamente los resultados de las investigaciones. Hay que comunicar al mundo académico y a la población general, pero adecuando el lenguaje y los canales. Porque divulgar entre la población general es tan importante como compartir los datos con tus pares.
En este post compartimos las recomendaciones propuestas por Anna Tous-Rovirosa, investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona, para crear un plan de comunicación para un grupo de investigación.
Plan de comunicación para un grupo de investigación
1) Diagnóstico de la situación y diseño de objetivos de presencia en los medios de comunicación. Decidir si los temas que tratamos tendrán cabida en medios y de qué tipo (especializados, generalistas).
2) Designar quién y cómo se encargará de contactar con medios y periodistas y servirá de interlocutor.
3) Diseñar una estrategia de cara a las redes sociales, y designar un equipo que se encargue de ello. Debe vincularse con nuestros perfiles de redes y plataformas de la Web social (y viceversa). Esta misma estrategia se llevará a cabo con el sitio web del grupo y del proyecto, para lo cual es conveniente abrir cuentas propias a nombre del grupo en las redes sociales digitales.
4) Designar e identificar claramente a los especialistas del grupo que explicarán a los medios determinados aspectos. Un perfil de esos especialistas en la web del proyecto no está de más. Ese perfil debe confeccionarse en forma de ficha con una estructura unitaria a decidir por el grupo.
5) Distribución de tareas a determinados miembros del grupo. Por un lado, será necesario organizar presentaciones públicas: ruedas de prensa, conferencias, etc. Eventualmente, se podrán convocar conferencias de prensa para presentar resultados de investigación de excepcional interés.
6) Por otro lado, hay que redactar piezas periodísticas (entrevistas, artículos de opinión, participación en reportajes, redacción de artículos divulgativos).
7) Un recurso especialmente interesante es la producción de resúmenes ejecutivos de documentos más extensos, como informes o monografías. De estas últimas también puede ofrecerse algún extracto, como el capítulo introductorio y el índice, por ejemplo, ya que no dispondremos del derecho a ofrecerla íntegramente en formato digital gratuito si los derechos de explotación de la obra han sido cedidos a una editorial comercial.
8) Unas piezas particularmente interesantes son los informes, que recogen resultados parciales. De esos informes se pueden extraer resúmenes para los medios y newsletters para público especializado. Comienza a ser una práctica habitual, véanse por ejemplo los que confeccionan el Reuters Institute for the Study of Journalism de la University of Oxford o el Pew Research Center. Un ejemplo es el informe World Inequality Report, que se ofrece para descarga tanto en formato íntegro, como en una versión mucho más corta, que reúne las principales conclusiones, así como otros documentos metodológicos y los datos para su consulta y explotación por parte de todo aquel que esté interesado. Los principales documentos informativos deben estar redactados en varias lenguas, especialmente en aquellas oficiales de nuestro entorno (en nuestro caso, castellano, catalán, gallego, vasco) y en inglés.
9) Curación de contenidos: Hay que seguir o monitorizar lo que se publica sobre nuestras investigaciones, e incluso confeccionar un dossier que servirá como una de las conclusiones del proyecto de investigación. Por tanto, hay que designar a las personas que se encargarán y estas han de diseñar la estrategia de recogida y sistematización de esos materiales, incluso en forma de resúmenes de prensa.
Fuente: Tous-Rovirosa, A. (2024). Plan de comunicación: la transferencia y divulgación de resultados de investigaciones científicas. Infonomy, 2(3). https://doi.org/10.3145/infonomy.24.037
Foto portada: Imagen de cookie_studio en Freepik


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