Gracia Trujillo, socióloga | #CienciaArcoíris

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Gracia Trujillo, socióloga

Gracia Trujillo Barbadillo (@gracetruj) es profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, doctora integrante del Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones, y activista feminista-queer. Ha sido profesora visitante en la Universidad de Nueva York (NYU), Universidad de Buenos Aires (UBA), FLACSO en Quito, la Universidad de Coimbra (Portugal), el Birkbeck College de la Universidad de Londres, y la Universidad Humboldt de Berlín. Ha formado parte de proyectos de investigación a nivel nacional e internacional, como el proyecto europeo HERA, Cruising the 1970s. Exploring pre-HIV/AIDS Queer Sexual Cultures, y, como asesora para el caso español, en el proyecto financiado por el ERC, IntimateCitizenship, Care and Choice. The micropolitics of intimacy in Southern Europe.

Autora de dos libros, Identidades y acción colectiva (2007) y Deseo y resistencia. Treinta años de movilización lesbiana en el estado español, 1977- 2007 (Madrid: Egales, 2008; e-book en 2016 y 2ª edición en 2020), y de un amplio número de publicaciones sobre teorías y prácticas políticas feministas y LGTBI- queer; memorias y archivos; epistemologías queer en educación, y reproducción y parentesco no heterosexual, entre otros temas.  Recientemente ha coeditado Fiestas, memorias y archivos. Política sexual disidente y resistencias cotidianas en España en los años setenta (Brumaria, 2019); Reimaginar la disidencia sexual en la España de los 70 (Bellaterra, 2019), Maternidades cuir (Egales, 2020), y Queer epistemologies in education. Luso- Hispanic dialogues and shared horizons (Palgrave, 2020).

¿Apuestas por la divulgación? ¿Qué te motiva a hacerlo? ¿Cuál es tu formato preferido?

Sí, además de la docencia y la investigación, creo que es importante hacer esta labor de comunicar, de compartir conocimientos y generar, en la medida de lo posible, espacios de intercambio, conversación, diálogo, aprendizaje colectivo, en definitiva. La gente que estamos en los activismos sabemos que los espacios activistas son, precisamente, grandes escuelas para muchas cosas. La educación tiene una dimensión social y política muy importante. En este sentido, intento colaborar siempre que puedo en mesas redondas, dando conferencias, grabando vídeos o escribiendo artículos o reflexiones en medios no académicos también.

¿Por qué es importante la visibilización del colectivo en el ámbito científico?

Es importante porque la sociedad no es homogénea, está atravesada por múltiples diferencias que la enriquecen. Diferencias de clase, de género, de etnia, de capacidad, de opción sexual, de identidad y expresión de género, etc. El ámbito científico no puede pretender seguir funcionando de espaldas a la realidad social, como si estuviéramos en el siglo XIX. Estamos ya ahí, les guste a determinados sectores cerriles o no. Y, por otra parte, ya sabemos que lo que no se visibiliza y no se nombra, no tiene reconocimiento, no existe, en definitiva.

¿Has sufrido discriminación en el laboratorio o centro de trabajo? ¿Lo denunciaste?

Sí, mi primera experiencia en el ámbito laboral, como becaria de formación en el Instituto de la Mujer a finales de los noventa, fue toda una escuela de vida: aprendí, en mi propia piel y la de mi pareja, también becaria, cómo funciona el acoso a las personas diferentes. Cómo empieza por una «compañera», de un día para otro y sin motivo, continúa con las que se suman o miran para otro lado, se extiende… Fue largo, y terrible, la verdad. No lo denunciamos, éramos demasiado jóvenes y estábamos pendientes de una beca para hacer la tesis, en mi caso, y de unas oposiciones en el de mi novia. Pero bueno, lo hemos ido haciendo de otras maneras, como ahora aquí.

¿Cómo podemos lograr una ciencia más inclusiva?

Dejando, para empezar, de considerar que el ámbito científico es un espacio que pertenece a un grupo social determinado, como ha sucedido históricamente, el de los varones, blancos, cis-heterosexuales. No sólo no es justo, obviamente, sino que, a nivel social se desperdicia muchísimo talento así. El ámbito científico, académico, tiene que ser un espacio abierto, al que todo el mundo pueda acceder (y permanecer en él), no hostil a las diferencias. Hay que apoyar con recursos a las personas que investigan, o quieren hacerlo; generar más espacios académicos para otras líneas de investigación, feministas, LGTBI, queer; seguir incidiendo también en el ámbito de la formación, tanto a nivel de Grado como postgrado (y aquí tenemos el Máster de Estudios LGBTIQ+ de la Complutense, que es el primero y comenzó este curso académico), y en la difusión de los trabajos realizados, las publicaciones, etc. que ya contamos con un número importante. Para ello, siempre es interesante trabajar todo lo que se pueda en red/es.

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