La comunidad científica ante la desinformación
Dice Elena Lázaro, presidenta de la Asociación Española de Comunicación Científica, en el prólogo de la guía La comunidad científica ante la desinformación que:
«Nunca como en este arranque de siglo, la mentira ha viajado más rápido. La facilidad con la que la desinformación circula en una sociedad hiperconectada exige idear soluciones que frenen o neutralicen los bulos antes de que afecten a la salud democrática. Porque la mentira y la desinformación atentan contra la democracia por cuanto buscan la manipulación de la ciudadanía… Y cuando es urgente afrontar una amenaza como la universalización de la mentira, es vital aplaudir iniciativas vital aplaudir iniciativas como esta guía, que busca precisamente la capacitación del personal investigador en comunicación contra la desinformación.»
Aunque además de crear es muy importante difundir, así que te invito a que le eches un vistazo al documento completo, pero antes a este extracto sobre cómo podemos enfrentarnos a los bulos científicos y al decálogo de buenas prácticas. 😉
Cómo enfrentarse a los bulos y la desinformación científica
Antes de nada, conviene tener presente que no parece posible ganar la batalla contra las mentiras, los bulos y la desinformación, pero abandonar el campo de batalla por ese motivo sería permitir que se expandieran de forma mucho más rápida y amplia. Es por tanto importante conseguir mantener a raya a los que propagan falacias. Por eso, la contribución que la comunidad científica haga para frenar la falsedad en sus ámbitos de conocimiento es fundamental. Y surge la cuestión de qué puede hacer cada cual para ayudar en esta confrontación.
La contribución de cada cual dependerá de su disponibilidad y de su proximidad a las disciplinas que más sufren los embates de la desinformación, principalmente las del ámbito de la biomedicina, pero todos debemos contribuir en la medida de nuestras posibilidades.
¿Qué hacer si detecto un bulo en redes sociales?
- Lo primero es tener siempre en estado de alerta el sentido crítico. Hay bulos tan bien fabricados que pueden engañarnos con facilidad.
- Comprobar la veracidad buscando otras fuentes que lo confirmen.
- No compartir noticias demasiado llamativas sin haberse cerciorado de que son
ciertas.
- Si tienes claro que es una falsedad prepara una respuesta adecuada, teniendo en cuenta los consejos contenidos en el decálogo que se muestra a continuación.
- Comunica a una plataforma de fact-checking la detección del bulo y facilítales la información y los datos que te soliciten para responder en sus canales.
¿Qué hacer si detecto un bulo en un medio de comunicación?
- Antes de actuar, hay que comprobar que realmente se trata de una noticia falsa, especialmente si se trata de un medio de reconocida profesionalidad.
- Si la importancia de la noticia y su difusión es elevada, conviene comunicarlo a la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) de su institución correspondiente, que dispone de canales para contactar con los responsables de los medios y hacerles llegar la información correcta sobre la noticia.
- También es importante comunicárselo a una plataforma de fact-checking.
- Por último, se puede tomar la iniciativa de contrarrestar directamente, utilizando el apartado de comentarios que la mayor parte de los medios tiene abierto en las noticias de sus versiones digitales, e incluso escribir una carta al director (suele haber un apartado en su web para ello).
Decálogo para actuar contra la desinformación (científica)
- Objetividad en los hechos narrados. No eres tú contra el ignorante o malintencionado, sino la ciencia contra las creencias infundadas. Hacer críticas ad hominen suele ser poco eficaz porque puede producir rechazo entre la audiencia y solidaridad con el contrario.
- Lo anterior no significa que debas permanecer en el anonimato: utiliza tu posición profesional y trayectoria como garantía sin dar la impresión de pretender estar en posesión de la verdad. Es decir, evita el principio de autoridad. Y si tu actividad te convierte en influencer aprovéchalo para multiplicar la eficacia de tu tarea.
- Reconoce la perfectibilidad de la ciencia, los errores que a veces se cometen, las lagunas existentes en el conocimiento. Aprovecha para explicar que ese es, precisamente, el mejor aval del valor de la ciencia, que avanza perfeccionándose y que es capaz de rectificar los errores.
- Ofrece datos contrastados, con cifras clave y comparaciones. Los números ofrecen rigor, pero hay que usarlos con mesura, porque pueden provocar confusión o aburrimiento. Y siempre citando las fuentes de donde proceden.
- Utiliza argumentos basados en criterios científicos y en los datos, pero deben ser fáciles de entender, lo más sencillos y breves posible. Directos.
- Incluye detalles humanizadores dirigidos a impactar en la emotividad del público. Utiliza para ellos testimonios personales. Es bueno intentar buscar puntos de coincidencia, aunque sea de forma inicial.
- Transmite disposición abierta y desarma al oponente. Escucha sus argumentos y aprovecha las ocasiones en que caiga en contradicciones.
- Señala los intereses económicos, políticos o personales de los propagadores de bulos.
- Cuando sea posible, como en los debates a través de redes sociales, medita bien tus respuestas para comprobar que cumplen las sugerencias anteriores antes de enviarlas.
- Aprovecha las herramientas disponibles, como las plataformas de fact-checking y la Unidad de Cultura Científica de tu universidad o centro de investigación, para difundir mejor tus mensajes y multiplicar su eficacia.
Muchas gracias a la Universidad Complutense de Madrid por crear este documento tan necesario y compartirlo con licencia CC BY-NC-SA 4.0. ¡Enhorabuena a todo el equipo! 😉
Fuente: La comunidad científica ante la desinformación: guía de actuación para contrastar la información científica. Universidad Complutense de Madrid, 2021.
Foto portada: Imagen de freepik.


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