Charla con Ángel López-Sánchez sobre Astrofísica y divulgación científica


Yo frente a 2dF en el AAT

Posiblemente, el descubrimiento más importante en Astrofísica en los últimos tiempos ha sido la detección de las “ondas gravitatorias”.

Ha habido un gran cambio de mentalidad en el tema de la divulgación científica por los propios científicos, no sólo en Australia, sino en España y en el resto del mundo.

El ente astrofísico más importante de España es el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que coordina los prestigiosos observatorios del Teide (Tenerife) y Roque de los Muchachos (La Palma).

Lo que hace falta de verdad es un “Pacto de Estado” para la investigación científica, donde la financiación y los proyectos no dependan en exclusiva del gobierno de turno.


Hoy en “Charlando con los expertos” viajamos hasta las antípodas para adentrarnos en el mundo relacionado con la Astrofísica con:

Dr. Ángel R. López-Sánchez

Un astrofísico y comunicador científico cordobés que trabaja desde 2011 en el Observatorio Astronómico Australiano (AAO) y en el Departamento de Física y Astrofísica de la Universidad de Macquarie (Sydney, Australia).

Escribe desde 2003 en su blog de divulgación “El Lobo Rayado” sobre Astronomía, Astrofísica y Ciencia en general.


¡Hola Ángel! Bienvenido al blog Social Media en Investigación.

¡Encantado de participar! Muchas gracias por la invitación.

¿En qué consiste tu línea de investigación?

En breve, mi investigación se centra en intentar entender los detalles de cómo las estrellas nacen dentro de las galaxias y de qué manera estos procesos de formación estelar modifican a la propia galaxia, la enriquecen con nuevos elementos químicos y la hacen evolucionar.

Para ello, necesito observaciones no sólo usando los telescopios convencionales (los que miran en luz óptica, que son los “colores” de la Naturaleza que nosotros vemos), sino telescopios que ven los “colores radio” (radiotelescopios) y así saber dónde está el gas difuso que luego condensará para formar estrellas.

Además, también necesito datos de satélites artificiales que observan en otros “colores que no vemos” y que bloquea nuestra atmósfera, como son los rayos X (que señalan los objetos más energéticos de las galaxias), la radiación ultravioleta (las estrellas jóvenes recién formadas) o la radiación infrarroja (las estrellas frías y el polvo interestelar).

¿Cuáles han sido los descubrimientos más importantes en Astrofísica en los últimos años?

Posiblemente, el descubrimiento más importante en Astrofísica en los últimos tiempos ha sido la detección de las “ondas gravitatorias”. El anuncio del descubrimiento se hizo en febrero de este año y aún conmociona a la comunidad científica por la nueva ventana que esta técnica ofrece a la hora de observar el Cosmos.

En Astrofísica casi todo lo que sabemos proviene del análisis de la luz emitida por los objetos astronómicos en todos esos colores que mencionaba arriba (rayos X, ultravioleta, óptico, infrarrojo y radio), pero las ondas gravitatorias nos van a permitir “ver” (a algunos científicos les gusta decir “escuchar”) el Universo de una forma nueva.

Por ejemplo, las ondas gravitatorias nos van a permitir llegar más cerca del principio del espacio-tiempo en el Big Bang (la luz más lejana que podemos ver proviene de la radiación cósmica de fondo, el “eco” del Big Bang, pero que ocurre 300 mil años después, las ondas gravitatorias pueden llevarnos mucho más cerca del momento cero) o a conocer mejor lo que pasa dentro de los agujeros negros (cuya luz tampoco podemos ver).

Aún así, aún nos queda por saber qué es la materia oscura y qué es la energía oscura (descubrimos ésta al encontrar que la expansión del Universo, que esperaríamos se frenase después del “empuje” dado en el Big Bang, en realidad se está acelerando; éste fue el descubrimiento en Astrofísica más importante del final del siglo XX.

Ángel López-Sánchez, astrofísico

¿Cuáles son las principales aplicaciones de la Astrofísica en nuestra vida cotidiana?

Mucha gente puede pensar que estudiar objetos tan lejanos como las estrellas o las galaxias no tienen ninguna aplicación práctica. Se equivocan. Aparte de saciar la curiosidad innata que tenemos por saber cómo funcionan las cosas, la tecnología que debemos desarrollar para conseguir observar y registrar esos objetos tan distantes luego tiene aplicaciones prácticas por todos lados. Y las teorías físicas también.

Si usas un sistema de GPS para el coche, estás usando la Relatividad de Einstein. Sin tenerla en cuenta el GPS no funcionaría, dado que los satélites se mueven a velocidades mayores a como lo hacemos nosotros anclados sobre la superficie de la Tierra.

En el móvil que llevas tienes al menos dos aplicaciones más que son consecuencias directas de la Astronomía: la cámara de fotos (los dispositivos CCDs, que son los chips que permiten tomar las fotos digitales, han sido diseñados y empleados por astrónomos desde hace décadas en los observatorios profesionales, después saltaron al público) y la WiFi (que es una aplicación directa de la Radioastronomía, y por la que Australia, que tiene la patente de la WLAN, recibe millones de dólares al año… (gracias a la inversión que se hizo en el desarrollo tecnológico de los radiotelescopios hace 20 años).

¿Cómo es el día a día de un científico en un Observatorio Astronómico?

En una frase, pelearte con el ordenador.

En verdad depende mucho del día.

Lo que es seguro es que por la mañana dedicas un buen rato a responder correos electrónicos de colaboradores y otros astrónomos, leer las noticias astronómicas destacadas, quizá algún artículo científico relevante de tu campo de investigación.

Luego puedes tener alguna que otra reunión de alguno de los proyectos que llevamos en el Observatorio, o de los instrumentos, o del “software” que usamos para extraer los datos.

Además, hay que trabajar en la propia investigación, eso suelo hacerlo ya después de comer con el cafelito (a las 1pm, recuerdo que aquí tenemos horario “normal”, no el desbarajuste que tenemos en España por eso de estar al oeste de Europa, más nuestra tendencia a trasnochar y que luego pasa factura en el rendimiento, pero mejor no me enrollo aquí con esto, que es un tema extenso).

Si me toca dar soporte en el Telescopio Anglo-Australiano, a eso de las 3pm estoy preparando el instrumento: hay muchas cosas que probar que funcionan correctamente y datos de calibración que tomar.

Y luego por la noche la actividad suele ser bastante movida entre mover telescopio al campo a observar, apuntar, enfocar, comprobar calidad de la noche, tomar los datos, y comenzar de nuevo en otro campo, hasta que amanece o nos echan las nubes.

Aparte de todo esto, intento sacar tiempo de aquí y allá para escribir en mis blogs de divulgación astronómica (tengo dos en español y uno en inglés) y comentar noticias astronómicas en las redes sociales (sobre todo en Twitter), además de preparar artículos de divulgación astronómica para otros medios, en español o inglés.

Me has comentado que desde hace 3 años en Australia se ofrecen contratos de investigación con un 50% de la jornada destinada a comunicación científica. ¿Cuáles crees que han sido los factores determinantes para conseguir esta apuesta tan firme? ¿Cuánto tiempo ha costado llegar hasta este punto?

Ha habido un gran cambio de mentalidad en el tema de la divulgación científica por los propios científicos, no sólo en Australia, sino en España y en el resto del mundo.

Para haceros una idea, cuando yo comencé con mi blog en 2003 estaba entonces haciendo mi tesis doctoral en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC, La Laguna, Tenerife), y tuve comentarios, incluso alguno de mis propios compañeros de doctorado, de que “perdía el tiempo” escribiendo en un blog. Luego ya en Australia fueron mis jefes los que me recomendaban no lo hiciera porque “parece que estoy usando mi tiempo en otras cosas y no en investigar”. Incluso se me dijo no incluyera mis actividades de divulgación en el currículum.

Todos estos comentarios me han hecho gracia, dado que suele ser en mi tiempo libre cuando escribo estas cosas, y creo que me hacen entender mucho mejor no sólo la Astronomía sino la Ciencia e incluso nuestra sociedad. Pero, en los últimos 3-4 años, las cosas han cambiado para mejor, afortunadamente.

Sí, en Australia han salido varios puestos de Astrofísica donde el tiempo se reparte entre investigación y divulgación. Por ejemplo, mi compañera del AAO, Amanda Bauer @astropixie, es la “Outreach Officer” (Coordinadora de Divulgación) y coordina los proyectos y actividades de divulgación científica del instituto. Otro ejemplo es mi colega Alan Duffy @astroduff, quien ha conseguido un puesto en la Universidad de Swinburne (Melbourne) donde no sólo lleva las noticias y la divulgación científica de Astronomía sino de otras ciencias. Alan incluso tiene un espacio semanal de 5 minutos en la cadena de televisión ABC (la TVE australiana). Sin necesidad de este tipo de contratos mitad investigación, mitad divulgación, a mí se me considera ahora que alrededor del 15% de mi tiempo de trabajo lo puedo dedicar a divulgación, no importa si la hago en inglés o en español.

Todo esto es muy bueno, sobre todo a los que nos gusta contar lo que hacemos y las cosas tan chulas que se están haciendo ahora mismo en estos campos, sino para que los ciudadanos entiendan mejor qué es lo que hacen los científicos y, en última instancia, apoyen las decisiones de los gobiernos de financiar la investigación científica.

En 2014, España aportaba el 8 por ciento de la investigación mundial en astrofísica y estaba presente en prácticamente todos los proyectos de astrofísica mundial, a pesar de los drásticos recortes en ciencia de los últimos años. ¿Cuáles son las instituciones de referencia en astrofísica en España?

España ha crecido enormemente en Astrofísica en las últimas décadas. Tiene un prestigio reconocido internacionalmente, aunque ahora desgraciadamente se está empezando a mermar un poco por los efectos tan perjudiciales de la crisis económica.

Sin lugar a dudas, pero sin desmerecer en absoluto a excelentes astrofísicos en otros lugares de España, el ente astrofísico más importante de España es el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que coordina los prestigiosos observatorios del Teide (Tenerife) y Roque de los Muchachos (La Palma). El IAC posee el certificado de “Severo Ochoa” de la excelencia en investigación es España, y tiene vínculos científicos fuertes con otras muchas instituciones internacionales de gran renombre. Además de investigación posee una división de instrumentación, donde se diseñan y construyen instrumentos para instalaciones telescópicas.

Magia nocturna en el Observatorio del Teide

Hay que destacar también el Gran Telescopio Canarias (GTC), en La Palma, el telescopio óptico más grande del mundo, que es en su mayoría un proyecto español.

Por otro lado, tenemos al Observatorio de Calar Alto (CAHA), en Almería, que ahora posee uno de los instrumentos más novedosos del mundo, CARMENES, a la caza de exoplanetas como la Tierra, y que acaba de completar el primer gran cartografiado de galaxias usando la técnica de “espectroscopía de campo integral” (proyecto CALIFA).

Por supuesto hay que nombrar también al Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) del CSIC en Granada, que también realiza una gran labor tanto científica como instrumental (algunos de sus instrumentos se usan en misiones de la Agencia Espacial Europea, ESA) y el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), que está especialmente dedicado al estudio del Universo usando radiotelescopios.

En el campo de los satélites artificiales, España cuenta con una de las tres estaciones de Comunicaciones en el Espacio Profundo de NASA (en Robledo de Chavela, Madrid; las otras dos están en EE.UU. y en Australia), en parte gestionada por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), la “agencia espacial española”, que controla y gestiona una gran diversidad de satélites artificiales, algunos científicos, otros de comunicaciones.

¿Cómo podría ayudar la comunidad científica para hacer presión al gobierno y que la ciencia tuviera un papel protagonista en el futuro de este país?

Éste es un tema complejo que necesitaría la colaboración de todos para conseguirlo. Sé que en algunas instancias se consigue hablar con los políticos y exponerles lo importante que es un proyecto científico en particular. Pero lo que hace falta de verdad es un “Pacto de Estado” para la investigación científica, donde la financiación y los proyectos no dependan en exclusiva del gobierno de turno.

La empresa científica es una carrera de fondo: se necesita tiempo (más de una legislatura) para dar sus frutos. De forma similar, aún hemos estado viviendo en el último lustro “recogiendo” resultados de cuando la ciencia española era subvencionada mejor antes de la crisis económica, pero desgraciadamente (y ojalá me equivoque) va a ir a peor en los próximos años dados los drásticos recortes tanto en proyectos como en personal (gente muy preparada y que se ha quedado sin trabajo o a emigrado a otros países, en este segundo caso, son los otros países los que reciben los beneficios del dinero que España ha invertido en formar a estos investigadores).

Es una verdadera pena que todo ese potencial y esas iniciativas tan destacadas que habíamos emprendido se han quedado en muchos casos paradas, si no abandonadas o movidas al extranjero. Insisto: esos otros países serán los que luego saquen las patentes producto de la investigación científica, que al final España deberá comprar al extranjero para los ciudadanos que las necesiten.

En Australia, una vez al año, los científicos se reúnen con los políticos durante un par de días en un evento que se llama “Science meets the Parliament”, donde son los propios científicos los que tienen ocasión de hablar directamente con los diputados, senadores, y otros diplomáticos, incluido el Primer Ministro australiano, exponiendo sus resultados, sus ideas, sus proyectos, y sus necesidades. ¿Por qué no hacer algo así en España?

No obstante, el verdadero paso que se debe hacer es que sean los propios ciudadanos los que entiendan que la investigación científica va a mejorar en gran medida el bienestar y la calidad de vida de la sociedad que la promueve. Eso no se ve en España, la gente de la calle no sabe lo que hacemos los científicos, ni qué cosas son importantes.

Las pseudociencias, donde incluyo desde la astrología al timo de la homeopatía, siguen campando a sus anchas en nuestro país. El pensamiento crítico está cada vez más en desuso (para colmo he leído que se va a quitar Filosofía como parte del currículo académico en bachillerato, craso error) y la sociedad, especialmente la más joven, quiere conseguir el éxito sin apenas esfuerzo (esos programas de televisión están haciendo mucho daño, desde mi humilde punto de vista). Además, están continuamente usando productos dados por la investigación científica, desde ingenios tecnológicos a todo tipo de medicamentos que nos previenen o curan de enfermedades de las que hace sólo un siglo la gente moría, sin saber nada de ciencia o preguntarse un simple “por qué”.

Si la sociedad no apoya la investigación científica, ¿por qué lo van a hacer los gobiernos? Es aquí donde, de nuevo, surge que la divulgación y la comunicación de lo que hacemos los científicos, contado tanto por especialistas de la comunicación como por los propios científicos, sea cada vez más importante para conseguir una correcta financiación de los proyectos científicos. Me aventuro a pensar: ¿habrá tenido la crisis económica algo que ver con el auge del apoyo a la divulgación de las propias instituciones científicas que estamos viviendo en la actualidad?

¿Por qué has elegido ser divulgador científico?

Hay una cita del inigualable astrofísico estadounidense Carl Sagan que dice algo así:

“Si estás enamorado quieres contárselo a todo el mundo, por lo que la idea de que los científicos no cuenten lo que hacen me parece absurda”.

Yo aprendí mucho de los libros de Carl Sagan y de su insuperable serie de televisión Cosmos (me sabía hasta las comas) y quedé prendado de la idea de ser un científico que a la vez divulga lo que investiga y lo que se hace para avanzar en el conocimiento científico. Por entonces tenía 11-12 años, ya les daba charlitas de Astronomía a mi familia y amigos. Esa pasión no sólo por la Ciencia sino por contarla la he tenido siempre, y nunca he dicho que “no” a ninguna de estas actividades. Y es lo que intento transmitir siempre que hago divulgación, sea escrita o en charlas, o más recientemente en apariciones de radio.

Hay veces, además, que me la divulgación científica me proporciona profundas satisfacciones. Después de pasarme días peleándome con datos que no entiendo, por ejemplo, voy a un colegio o doy una charla pública y le vuelvo a encontrar sentido a todo lo que hago, me pongo en perspectiva.

Sinceramente, a veces me da rabia no tener más tiempo para hacer divulgación científica, o también estar tan lejos de España y no poder participar en alguno de los eventos de divulgación científica, muy necesarios, que empiezan a diseminarse por la geografía española.

Pero quizá lo que mejor resume por qué soy divulgador científico es este párrafo que escribí en la primera historia de mi blog:

Si sólo consigo que una de las personas que me leen se estremezca bajo la bóveda estrellada, se sorprenda por un nuevo hallazgo de los astrónomos, inspire nuevas aventuras entre las estrellas, curiosee un libro perdido en una biblioteca olvidada, razone la falacia de las pseudociencias o imagine un viaje por el Universo, el principal objetivo de este blog habrá sido cumplido.

Charla en planetario de Playa del Carmen

¿Qué opinas sobre el auge del turismo astronómico en España? ¿Lo consideras una buena forma de divulgar la astronomía?

Me parece estupendo y muy interesante en todos los sentidos. Debería haberse conseguido antes.

España posee uno de los mejores cielos de Europa y de los países más industrializados, y hay que explotar ésto como un atractivo más, para nacionales y extranjeros.

Otro de los grandes problemas que tiene la sociedad actual es que ha perdido el contacto con la naturaleza (y ojo que aquí no estoy diciendo que hay que consumir “productos naturales” o “biológicos”, que son otra falacia de la sociedad actual, recomiendo leer a mi colega el bioquímico J.M. Mulet para saber más al respecto). Nuestras ciudades no sólo impiden disfrutar del contacto con el campo, sino también imposibilitan observar el firmamento por la grave contaminación lumínica que poseen. ¿Quién no se ha quedado maravillado una noche de verano sin luna en el campo al distinguir la Vía Láctea y un cielo cuajado de estrellas?

Milky Way with CANON EOS 5D Mark III

Además, algunos lugares de turismo astronómico cuentan con telescopios con los que los visitantes pueden “observar con sus propios ojos” la belleza del Cosmos. Nebulosas, estrellas dobles con diferente color, cúmulos estelares, planetas, galaxias lejanas… todos al alcance de nuestros ojos.

Yo me sigo estremeciendo cuando saco mi telescopio y distingo galaxias a millones de años luz de nosotros. ¡La luz que mis ojos detectan se emitió cuando los dinosaurios rondaban la Tierra!

Esas reflexiones también te ponen en perspectiva con todo, con el Universo, con tu vida, con la sociedad, y te ayudan mucho a profundizar en el pensamiento racional y crítico, que como dije arriba cada vez parece más escaso en el vertiginoso ritmo de vida que llevamos en la actualidad.

¿Qué destacarías de tu experiencia respondiendo a las preguntas de los adolescentes por videoconferencia?

No tengo palabras para detallar lo que siento cuando estoy respondiendo las preguntas de los jóvenes.

Los niños son curiosos por naturaleza, preguntan aquí y allí, absolutamente todo. Yo estoy maravillado por las cosas que me pregunta mi hijo, Luke, con sólo tres años y medio (está obsesionado con los planetas y el Sistema Solar, no sé por qué…). Esa curiosidad se va perdiendo conforme nos hacemos mayores y nos amoldamos a la sociedad con sus normas.

Los adolescentes están justo en el límite. Al principio suelen ser tímidos, luego los voy animando con preguntas a ellos mismos, que van respondiendo (normalmente con buen tino), hasta que consigo que se emocionen como yo, por la Astronomía. Y ya no paran: agujeros negros, viajes a Marte, colisiones de galaxias, evolución del Universo, descubrimientos en el Sistema Solar, materia oscura y energía oscura… El tiempo pasa volando. Yo he llegado a estar varias horas respondiendo sus preguntas, da igual que fueran australianos o españoles.

Hacerlo por videoconferencia me da la opción extra de poder enseñarles el lugar donde trabajo (el Telescopio Anglo-Australiano, el mayor telescopio de Australia y el mayor del Hemisferio Sur hasta que se construyeron los grandes telescopios en Chile), e incluso, gracias a la diferencia horaria, explicarles “sobre la marcha” como se realizan las observaciones astronómicas en telescopios profesionales.

Sin lugar a dudas voy a continuar realizando mientras pueda estas actividades. De hecho ya tengo “lista” para el curso que viene, pero cualquier profesor o colegio/instituto puede contactar conmigo si tiene interés en intentarlo con sus alumnos.

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¡Muchas gracias, Ángel! Ha sido un placer… 😉

El placer ha sido todo mío. ¡Un saludo de vuelta!


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Fotos y timelapse: © Ángel López-Sánchez y Daniel López (OT/IAC)


Lydia Gil

Documentalista especializada en Información digital y autora de este blog dedicado a descubrir todo el mundo del social media enfocado a la comunidad científica.

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