Charlando con Xavier Lasauca sobre comunicación científica 2.0

Xavier Lasauca - Comunicación científica 2.0

Me encanta conjugar el verbo compartir; compartir es algo esencial en esta era tecnológica en que nos ha tocado vivir.

Los investigadores han de adaptarse a este nuevo escenario 2.0 y adquirir nuevas habilidades, conocer nuevas herramientas y asumir nuevas aptitudes.

Las redes sociales están revolucionando el mundo académico y también la manera como se tejen complicidades en ese mundo.

 

Nuestro invitado de hoy en “Charlando con los expertos” es un físico experto en comunicación científica:

Xavier Lasauca i Cisa

Responsable de la gestión del conocimiento y sistemas de información I+D, encargado de la coordinación técnica de Recercat, el boletín electrónico de la investigación en Cataluña, y de coadministrar los perfiles sociales de la Dirección General de Investigación de la Generalitat de Catalunya en Twitter y Facebook.

Desde 2010, Xavier Lasauca, gestiona su blog “L’ase quàntic” que ha recibido múltiples reconocimientos, entre los que destaca el premio al mejor blog personal de universidades, investigación y ciencia en 2011.

Hola Xavi, bienvenido a Social Media en Investigación. ¿Podrías contarnos cómo nace el blog “L’ase quàntic” y cuáles son sus objetivos?

L’ase quàntic” es una derivada del blog Innovar x Internet que se creó para apoyar las actividades formativas basadas en el libro del mismo título de Jordi Graells, actual coordinador de Contenidos e Innovación en la Direcció General d’Atenció Ciutadana i Difusió, llevadas a cabo entre 2007 y 2008. Estos cursos eran impartidos por Jordi Graells, con mi apoyo si se realizaban en la Escola d’Administració Pública de Catalunya, y Jordi y yo utilizábamos el blog como recurso pedagógico complementario.

A principios de 2011 decidimos conjuntamente que lo mejor sería que cada uno gestionase su propio blog, porque nuestros enfoques en cuanto a objetivos eran algo diferentes, y así nació “L’ase quàntic”, al cual incorporé los artículos que yo había escrito en “Innovar x Internet” entre 2007 y 2010.

En un principio, los objetivos del blog eran básicamente hacer difusión de la ciencia (especialmente del ámbito de la física de partículas), divulgar recursos para estimular las vocaciones científicas en las escuelas, y lo que yo denomino la galaxia Open (open access, open data, open science y opencourseware). Posteriormente me he centrado en escribir sobre el uso de los blogs y las redes sociales en el ámbito de las universidades y la investigación científica, como recursos que permiten incrementar el impacto y la visibilidad de las publicaciones y mejorar la reputación digital del personal investigador.

En cualquier caso, el espectro de temas que trato en el blog es muy amplio:

La situación de las mujeres de ciencia y la lucha por romper el techo de cristal. No es justo que del total de catedráticos, sólo el 20% sean mujeres.

Episodios relevantes de la historia de la ciencia, como por ejemplo la visita de Einstein a Barcelona.

Como miembro de la Xarxa d’Innovació Pública (Red de Innovación Pública), me interesa tratar cuestiones relativas a la transformación de la Administración más allá de la gestión pública clásica.

L'ase quàntic

¿Cómo se convierte un físico en un referente de la comunicación científica 2.0?

¡Lo de referente creo que es algo exagerado!

En primer lugar, intento pasármelo bien mientras redacto los artículos de mi blog. Lo importante para cualquier bloguero es que disfrute mientras elabora los posts. Si además esos contenidos son útiles, bien sea para los investigadores, los profesores de educación primaria o secundaria que quieran estimular vocaciones científicas entre sus alumnos, o aquellas personas interesadas por el conocimiento en general, la sensación es francamente gratificante.

He visto que cuentas con diversos perfiles sociales en ResearchGate, Twitter, SlideShare… ¿podrías explicarnos qué te aporta cada uno de ellos? ¿Cómo te organizas para gestionarlos?

Fundamentalmente utilizo Twitter, una red social de la que soy muy fan porque es muy útil para acceder a lo último que se está cociendo en los ámbitos que me interesan. Lo importante de Twitter es tener una buena gestión de listas de cuentas que sean referentes en esos ámbitos, y acceder directamente a esas cuentas para estar al día y favoritizar o retuitear lo más destacado.

Mi red social preferida es Twitter y mi objetivo es difundir información que a mí me ha parecido relevante porque me encanta conjugar el verbo compartir; compartir es algo esencial en esta era tecnológica en que nos ha tocado vivir.

La herramienta que recomiendo para administrar una cuenta de Twitter (o las cuentas si se posee más de una) es TweetDeck, una aplicación de escritorio que se controla desde nuestra cuenta de Twitter y que tiene múltiples funcionalidades, como por ejemplo el control de hashtags y de listas.

Por otro lado, para seleccionar qué tuits envió también utilizo Feedly, una herramienta de agregación de contenidos que recopila información de una gran variedad de fuentes en línea y que es muy útil para seguir blogs y canales de noticias de todo tipo.

Estoy suscrito a unas 200 fuentes de información. Me esfuerzo por ejercer de content curator, filtro contenidos y sólo tuiteo la información más destacada de esas fuentes, e intento no sobrepasar los 8 o 10 tuits diarios.

Para la gestión de Feedly y Twitter dedico aproximadamente entre 60 y 90 minutos al día, utilizando, por ejemplo, en el caso de Twitter, las esperas y los viajes en el transporte público. Y es que el futuro es móvil! Casi todo el mundo lleva las redes sociales incorporadas en el bolsillo o el bolso, porque casi todo el mundo tiene móvil! Y eso facilita enormemente la gestión de nuestras cuentas en las redes.

Las tecnologías móviles están impactando sobre muchos ámbitos de nuestra vida. La forma en cómo nos comunicamos se está transformando y eso afecta, en particular, la comunicación de la ciencia.

En cambio, Slideshare es otra cosa: es un excelente recurso para publicar presentaciones y artículos, con excelente posicionamiento en buscadores.

En las otras redes sociales donde tengo perfil propio (Facebook, Researchgate, Linkedin, Google+…) me dedico sobre todo a difundir los contenidos que son de cosecha propia, porque es tan importante divulgar nuestros propios contenidos como difundir los contenidos interesantes que han elaborado otras personas.

Finalmente, no está de más practicar ocasionalmente el egosurfing, para controlar nuestra reputación digital, responder si somos interpelados o agradecer que alguien nos cite o recomiende nuestras aportaciones.

¿Cómo visualizas el futuro de la comunicación científica a través de Internet?

!Lo visualizo con mucho optimismo!

Las herramientas que la tecnología nos proporciona permiten, por un lado, empoderar las personas para que puedan difundir el conocimiento científico del ámbito que les apasione (en mi caso la física de partículas, por ejemplo) y, por otro lado, permiten acceder al conocimiento generado por otros con gran facilidad. Además, estos recursos permiten debatir y participar activamente a la ciudadanía en los grandes temas científicos con implicaciones políticas (energía nuclear, fracking, transgénicos…).

Internet es una gran ágora digital donde podemos obtener información, socializarnos, divertirnos… Pero el ciberespacio también permite discutir sobre cuestiones de todo tipo, entre ellas las científicas, y nos convierte en actores con capacidad de influencia.

¿Qué nuevas habilidades deben desarrollar los investigadores para adaptarse a los nuevos tiempos?

Si los investigadores quieren mejorar su reputación digital e incrementar la visibilidad y el impacto de su producción científica, han de adaptarse a este nuevo escenario que se abre con la web 2.0 y, en consecuencia, bajo mi punto de vista, han de adquirir nuevas habilidades, conocer nuevas herramientas y asumir nuevas aptitudes. Por ejemplo, las que apunto de manera esquemática a continuación:

  • Crear (Blogging): los blogs permiten crear una marca personal y tener influencia mediática, además de incrementar el impacto de las publicaciones y la posibilidad de ser citados, compartir recursos y resultados y difundir el conocimiento entre el gran público.
  • Escuchar (Listening): si queremos estar al corriente de lo que se está cociendo en nuestra área de conocimiento (artículos, libros, conferencias, congresos, jornadas) hemos de ser escuchantes activos. Para ello hay que utilizar un agregador de contenidos (como por ejemplo Feedly, al cual me refería en una pregunta anterior), una herramienta muy eficaz para seguir blogs y canales de noticias de todo tipo.
  • Comunicar (Microblogging): todo investigador que quiera estar al corriente de las últimas tendencias en cualquier ámbito de investigación, amén de difundir el conocimiento que considere relevante (sea o no generado de manera directa por él mismo), debería tener un perfil activo en Twitter.
    • Twitter es un interesante recurso para incrementar nuestras conexiones académicas, desarrollar ideas sobre la base de nuevas colaboraciones, obtener información y amplificar la difusión del conocimiento científico, especialmente más allá de la torre de marfil que caracteriza el ámbito académico.
    • Además, y gracias al concepto de hashtag, en las conferencias, jornadas, seminarios y congresos, Twitter es un canal que complementa lo que acontece durante la conferencia, y permite a los asistentes, y a menudo también a las personas que no han podido asistir, comentar lo que está pasando, hacer preguntas y participar en el debate que está teniendo lugar.
  • Conectar (Networking): las redes sociales son francamente útiles para conectar con otros colegas, compartir información y generar debate.
  • Compartir (Sharing): Existe una multiplicidad de recursos útiles para compartir el conocimiento científico.
    • Para publicar artículos y presentaciones podemos utilizar Slideshare o Issuu.
    • Gracias al popular YouTube podemos publicar vídeos. Un ejemplo muy exitoso de la utilización del vídeo como herramienta para la docencia en el ámbito de las ciencias sociales es el del antropólogo David Harvey, de la City University of New York, que utiliza este medio para explicar El capital de Karl Marx en el país probablemente menos marxista del mundo.
    • Para gestionar vídeollamadas tenemos Skype y los Google Hangouts. Por este último recurso ha apostado abiertamente el Massachusetts Institute of Technology gracias a su plataforma Unhangout.

¿Qué cambios se tendrían que producir en la comunidad científica para explotar al máximo las nuevas herramientas de comunicación y colaboración? 

Es necesario un cambio cultural profundo. Debería tomarse conciencia de la utilidad de los recursos 2.0 para incrementar la visibilidad y el impacto de las publicaciones y para mejorar la reputación digital de los investigadores, debería haber más formación… ¡Hay que salir de la zona de confort!

La difusión de la investigación mediante herramientas 2.0 como los blogs o Twitter debería formar parte de las tareas habituales del personal investigador; en consecuencia, lo ideal sería que hubiera un reconocimiento o un sistema de recompensas destinado a promover la comunicación de la ciencia mediante estos medios de comunicación social.

Afortunadamente, la Unión Europea, en el programa marco Horizonte 2020, considera la difusión y la comunicación de los resultados de la investigación como un factor muy relevante.

¿Veremos estos cambios en un breve espacio de tiempo?

Quizás no veamos el cambio en un breve espacio de tiempo, pero sí a medio plazo, con el apoyo de la Unión Europea y el tsunami que proviene del mundo anglosajón, donde estas herramientas se utilizan de manera más desacomplejada, el cambio es imparable.

En tu opinión, ¿en qué redes sociales científicas deberían participar los investigadores?

Pienso que los investigadores deberían estar presentes en las redes específicas del mundo académico: Academia.edu y ResearchGate.

Academia.edu es una red social para profesorado universitario, tiene más de 21 millones de usuarios registrados y permite compartir artículos, monitorizar su impacto y hacer seguimiento de la investigación que se está haciendo en un determinado ámbito de conocimiento.

En cuanto a ResearchGate, que algunos autores definen como como una mezcla de Facebook, Twitter y Linkedin, es una red social donde los investigadores comparten documentos, formulan y responden preguntas y encuentran colaboradores. Actualmente tiene más de seis millones de usuarios, entre los cuales hay 30 premios Nobel.

¿Qué papel juegan las redes sociales generales para la difusión de la ciencia?

Creo que un investigador debería tener un perfil propio en LinkedIn, probablemente la red social más popular entre los profesionales, con más de 347 millones de usuarios.

Quizás Facebook no es la red más adecuada para hacer difusión de la investigación, por lo menos no debería ser la prioritaria.

Google+, en cambio, para comunicar ciencia es más adecuada que Facebook.

Uno de los grandes argumentos para el uso de las herramientas 2.0 es establecer sinergias entre investigadores. ¿Hasta qué punto se llegan a materializar estas colaboraciones?

Hay múltiples ejemplos que demuestran que se materializan colaboraciones que son muy exitosas.

En el caso de un blog, el hecho de que los artículos se puedan comentar permite articular conversaciones entre el personal investigador o con el público general.

Es importante tener en cuenta que Internet es un espacio de conversación y debate, no sólo un medio para difundir nuestra propia obra.

Twitter es un muy buen ejemplo de red social que permite potenciar las colaboraciones. En ese sentido, recomiendo la lectura de un artículo de Brian Kelly (Using Social Media to Build Your Academic Career), autor del blog UK Web Focus, todo un referente para mí.

En este artículo, Kelly explica que envió un tuit pidiendo colaboración a investigadores para que rellenaran una encuesta sobre utilización de redes sociales; una investigadora (Sarah Lewthwaite) respondió, Kelly indagó sobre el perfil de esa investigadora y descubrió que tenían intereses similares, hasta el punto que le propuso elaborar un artículo de manera conjunta; ese artículo acabó ganando un premio a la mejor comunicación en una prestigiosa conferencia.

Estamos ante lo que en inglés algunos autores denominan New Scholarship, es decir, una nueva manera de hacer investigación. A mi me parece obvio, es evidente que las redes sociales están revolucionando el mundo académico y también la manera como se tejen complicidades en ese mundo.

Ante la avalancha de posibilidades que ofrece la comunicación científica 2.0, ¿cuáles son las herramientas básicas que todo investigador tendría que utilizar?

Como mínimo hay que disponer de un agregador de contenidos suscrito a las fuentes de información que sean de nuestro interés y consultarlo frecuentemente (como mínimo una vez al día).

También es aconsejable tener una cuenta de Twitter, aunque sólo la utilicemos al principio como lurkers (meros observadores); lo ideal sería que participáramos activamente a medio plazo y difundiéramos contenidos destacados. Si además podemos abrir un blog, bien sea individual o colectivo, mejor que mejor.

En cualquier caso, antes de empezar a utilizar las redes sociales hay que establecer una estrategia, definir unos objetivos y explorar cuáles son las herramientas más adecuadas.

Estos medios no llevan incorporada una varita mágica que haga aflorar, de repente, miles de nuevos seguidores. Como cualquier forma de comunicación, hay que invertir tiempo y esfuerzos.

El argumento más común de la comunidad científica para no apostar por la web social es la falta de tiempo. ¿Mito o realidad?

Soy consciente de que los investigadores se encuentran sometidos a la presión del Publish or perish, y que la primera impresión es que la dedicación a los medios de comunicación social puede parecer una pérdida de tiempo. Pero hay que tener en cuenta el retorno de esa inversión.

Cuando empecemos a estar habituados a utilizar esos medios e integremos esa actividad en nuestro quehacer cotidiano, el tiempo dedicado tampoco será excesivo. El agregador de contenidos se puede consultar al mismo tiempo que consultamos nuestro correo; en el caso de Twitter, desde nuestro teléfono inteligente podemos utilizar pausas y esperas para gestionarlo parcialmente. En cambio, confieso que para bloguear hay que disponer de más tiempo y tener una cierta vocación de divulgadores.

¿Por qué es importante que los investigadores se creen una marca personal?

¡Crear una marca personal permite tener influencia mediática! Cada vez más, los medios de comunicación fijan su atención sobre las redes sociales y, ante una noticia mediáticamente destacada, nuestro blog o nuestra cuenta de Twitter pueden ser una plataforma para exponer nuestra opinión.

Crear una marca personal permite que más gente acceda a nuestra producción científica y, en definitiva, facilita que tengamos más posibilidades de establecer conexiones.

Actualizar periódicamente un blog propio o colectivo, así como tener un perfil en Twitter y una presencia dinámica y continuada en las redes sociales servirá para construir esa marca personal como investigadores e incrementar nuestra reputación digital, amén de contribuir a que nuestras publicaciones tengan más visibilidad e impacto, lo que a buen seguro nos proporcionará más prestigio e influencia.

¿Conseguiremos ver una ciencia 100% abierta?

Se está avanzando en ese sentido. Por ejemplo, la Comisión Europea lanzó el pasado verano una consulta sobre ciencia 2.0 y recientemente se han publicado los resultados. Las conclusiones son muy alentadoras: si se siguen las recomendaciones del documento se abren grandes oportunidades para los agentes vinculados al sistema europeo de ciencia tanto a nivel individual como institucional.

La formación en habilidades 2.0, la adaptación de los currículum académicos a estas nuevas habilidades, el impulso al acceso abierto a las publicaciones, el impulso de las plataformas vinculadas a la ciencia ciudadana o el aumento de la transparencia en la financiación son algunas de las recomendaciones de ese documento, de lectura muy aconsejable.

Particularmente interesante me parece el capítulo del informe dedicado a las métricas alternativas o altmetrics. Es evidente que la revolución 2.0 también ha alcanzado a la manera como se mide el impacto de los artículos de investigación gracias a esas métricas alternativas. Indicadores como el número de menciones en blogs o en Twitter, por ejemplo, podrían llegar a ser valores útiles para medir el impacto de las publicaciones científicas… Hay una controversia ahí, y el documento establece que la opinión mayoritaria es favorable a la utilización de las métricas alternativas para complementar las métricas convencionales.

Ciencia 2.0

Science 2.0 in EU , by Xavier Lasauca i Cisa (CC BY 3.0)

¿Crees que la suma de la ciencia abierta, la difusión del conocimiento científico o la transferencia del conocimiento conseguirán convertirnos en una verdadera “sociedad del conocimiento”?

Para convertirnos en esa sociedad del conocimiento todavía hay que conseguir vencer algunas reticencias, es evidente. Pero las nuevas generaciones tienen una mentalidad 2.0 que facilitará mucho las cosas a medio plazo.

Si además desde las instituciones se echa un cable y se consolida la apuesta por la ciencia 2.0, la respuesta es obvia: soy muy optimista, sí!

¡Mil gracias por desvirtualizarte conmigo, Xavi! Ha sido una charla muy amena e interesante 😉


Para seguir aprendiendo con Xavi Lasauca síguelo en Twitter o en su blog L’ase quantic.

Foto: Maricel Saball Foto


Lydia Gil

Documentalista especializada en Información digital y autora de este blog dedicado a descubrir todo el mundo del social media enfocado a la comunidad científica.

2 thoughts on “Charlando con Xavier Lasauca sobre comunicación científica 2.0

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